Si a un relevo generacional armónico y civilizado

El joven estado saharaui está obligado a mantener la libre opinión de todos sus ciudadanos, pero también existen rayas rojas,  las que nadie debe traspasar: las sagradas leyes del Islam, los símbolos de la patria, además de venerar y honrar a las generaciones que desmantelaron el yugo colonialista español. Aquellos hombres y mujeres que militaron en el primer movimiento nacionalista saharaui (1968), se manifestaron en las calles de Zemla, dos años después fundaron la revolución saharaui, iniciaron la lucha armada  y se enfrentaron a dos ejércitos invasores de gran poderío militar. Aquellas mujeres que, huyendo bajo un diluvio de bombas con sus bebés, caminando sin ningún medio de transporte decenas de kilómetros, soportaron el frio, el hambre y perdieron muchos de sus seres queridos que perecieron en el camino hacia el lejano exilio. Gracias a todos estos hombres y mujeres, somos ahora  lo que somos. Es totalmente inaceptable e inmoral que algunos, en nombre de la libertad de expresión, desprestigien omenosprecien a estas generaciones. Este vil acto no es nuestra meta.  Nosotros,los hijos de estos valerosos hombres, debemos prepararnos para portar la antorcha y llevar bien alto la bandera de la batalla. Debemos aprender de ellos, para que cuando llegue el momento podamos seguir el sendero de lucha y militancia revolucionaria.
El profeta Muhammad dijo “los hombres de mi nación vivirán entre los sesenta y setenta, pocos alcanzaran los cien”. Tarde o temprano llegará vuestro turno, debéis aguardar con paciencia y sensatez el momento de un relevo armónico y civilizado.
Donde está El Uali Mustafa, Basiri, Bala Ahmed Zein, Viga, Hammada, Mohamed Fadel Ismael, El Jalil, Mahfud Ali Beiba, Abdel Aziz, etc.
Es  juicioso y perfecto rejuvenecer constantemente a las autoridades políticas, militares y diplomáticas del país. Esta  noble tarea se debe realizar sin caer en la trampa de la rivalidad de generaciones, en tal caso, todos perderemos y daremos un mal ejemplo a nuestros hijos. Obrando de tal manera,  traicionaremos a los mártires de la batalla,  a los que quedaron mutilados eternamente, a los que los invasores les dispararon a bocajarro,  tan solo por ser saharauis, a los que fueron arrojados desde los helicópteros militares en pleno vuelo. Seamos honestos y sinceros, y reconozcamos las victorias de nuestra nación, que sobrevivió a las múltiples sacudidas que azotaron al mundo, desde la caída del bloque socialista hasta  nuestros días y que algunas veces influyeron negativamente en la causa de nuestro pueblo. A pesar de todo, nuestra revolución  siguió adelante cosechando victorias.
Jóvenes del Saguia el hamra y Rio de oro depositad vuestra confianza en los líderes de la nación y vuestra fe en Alá, todo poderoso, en sus  manos está la victoria, alejaos del tribalismo y  regionalismo. Vuestro enemigo es más débil que el látigo del caballo, sus soldados atrincherados en las tinieblas del muro de la vergüenza, procedentes de Rabat, Fez,  Meknez y otras ciudades marroquíes no están dispuestos a morir por algo que no les pertenece, ellos solo esperan el salario mensual. Ustedes, hijos del Sáhara, luchan por la dignidad de  miles de mujeres, niños y ancianos que aguardan  en sus jaimas el retorno al Aaiún, Smara, Dajla y a las bellas costas del Sáhara bañadas por las aguas del océano Atlántico. Para vosotros morir por la patria es vivir, es vivir en los lujosos palacios del paraíso, que Alá prometió a todos los mártires del universo.
Abdurrahaman Budda