El primer gobernador europeo del Sahara Occidental

Emilio Bonelli fue el primer gobernador español del Sahara Occidental, entonces Sahara Español.
Nació el 7 de noviembre de 1854 en Zaragoza , es hijo de un ingeniero agronomo de origen italiano y de Doña Isabel Hermando. Tras el fallecimiento de su madre, la familia abandonó Zaragoza para establecerse en Marsella, ahí Bonelli aprendió francés e italiano, luego se trasladó al norte de África. Argel y Túnez fueron las primeras ciudades que conoció, posteriormente se trasladó a Tanger ,todo este tiempo que vivió en éstas ciudades le ayudó a dominar la lengua y la cultura árabe. Su perfecto dominio del idioma le permitió ganarse la vida como intérprete en el consulado español en Rabat.
A los veinte años ingreso en la Academia de Infantería de Toledo donde se graduó como oficial de ejército .
Durante su regreso del norte de África 1882, dio una conferencia en la Sociedad Geografica de Madrid, donde presentó una propuesta
al Ministro de la Guerra consistente en establecer contacto oficial con la población nómada que permitiera crear bases para los pescadores canarios en una zona que nunca había pertenecido a Marruecos, su propuesta fue rechazada por el ministro, Bonelli no se dio por vencido, se dirigió al palacio de Buenavista para expresar su propuesta al Presidente del Consejo de Ministros, Canovas de Castillo, este se mostró encantado con la idea y decidió financiar la aventura con 7500 pesetas de los fondos reservados de la época.
En 1884 atracó en la península de Río de Oro junto a un panteón que la Sociedad Española de Africanistas y Colonistas había instalado meses antes para que sirviera de muelle y almacén. El enclave con un puerto natural y unos pozos de agua potable en las cercanías estaba bajo control de tribus nómadas, totalmente ajenas a la jurisdicción del sultán de Marruecos. En sólo unos pocos días fue edificada una caseta de madera sobre la cual ondeaba la bandera española , la primera construcción de la ciudad de Villa Cisneros.
Emilio Bonelli había pedido actuar en solitario, confiado en su perfecto dominio del árabe, su conocimiento al Islam y la cultura de los pueblos norafricanos, vestido con una chilaba y unas babuchas, y abrazado de una tetera y una pipa, arribó a las costas del Río de Oro e inició conversaciones con jefes tribales de la región ofreciendoles relaciones comerciales y pacto de amistad.El objetivo principal de Bonelli era: asegurar la explotación de los ricos bancos pesqueros de la costa del Sahara, potenciar el comercio con los nómadas y hacer que algunas caravanas se desviasen de su camino habitual transahariano para intercambiar géneros exóticos como: oro , pieles, marfil o plumas de avestruz por alimentos, azúcar, té y manufacturados españoles. También tenía como objetivo de abastecer los barcos españoles con agua y carbón.
Bonelli nunca pensaba controlar militarmente a la región ni imponer leyes ni convertir a los saharauis al cristianismo, en todo momento respetó su autogobierno, sus costumbres y religión, tanto el como su gobierno, sabían muy bien que las armas no valían con los guerreros más audaces de todo el contiene africano, aquellos guerreros que fueron un férreo bastión frente a los colonizadores francesa, portugueses e ingleses.
Además de ostentar un rango militar de teniente coronel, Bonelli era un gran autor, entre sus obras más famosas figuran los siguientes títulos:
-El imperio de Marruecos y su construcción (1882)
-El Sahara(1887)
-Nuevos territorios españoles en África 1887)
-El problema de Marruecos (1910)
Emilio Bonelli falleció 25 de noviembre 1926 en Madrid a causa de un infarto de miocardio,sus restos descansan en la Sacramental madrileña de los Santos Justo y Pastor.
Cuan triste se pondría Bonelli si supiera de la cobarde traición cometida por la administración franquista contra el noble y hospitalario pueblo saharaui, la venta de la tierra del Sahara como si fuera un rebaño de ovejas, la entrega de las ciudades del Sahara una tras otra a las invasores, el cruel bombardeo de la población saharaui y la condena al exilio a un pueblo entero.
abdurrahaman budda