LA ECONOMÍA COLABORATIVA

Butigon es una nueva empresa Saharaui ligada a la digitalización y la economía colaborativa. Un sector emergente, gracias al aura democratizadora que proyecta Internet.
Es una empresa de reparto sin repartidores, de venta sin tiendas y de transporte sin automóviles. Focaliza su negocio en erigirse en la plataforma que conecta oferta con demanda y cobrar una comisión por ello.
Sus creadores son dos talentosos jóvenes Saharauis residentes en la Comunidad Valenciana. Estos emprendedores eran niños cuando salió al mercado el primer iPhone y probablemente no recuerdan cómo era el mundo sin Google.
Esta generación ya está en el mercado laboral, y su importancia- tanto en términos demográficos como económicos- va en aumento.
A la economía colaborativa se la atribuyen, al menos, dos bondades. La primera es un mayor aprovechamiento de los bienes físicos, que repercuten en la sostenibilidad del planeta. Y eso no es poco. La segunda es la mejora de las economías domésticas, y es aquí donde ha incidido Butigon; en las familias como consumidoras. Ahora mismo, el peso agregado de la economía colaborativa representa un porcentaje muy pequeño a nivel estatal, pero la previsión en base a la excelente iniciativa de los emprendedores de Butigon, es que se generen nuevos mercados.
Hay que fomentar y reconocer el talento de las nuevas generaciones, son los verdaderos nativos digitales, manejan con destreza las nuevas tecnologías y controlan hábilmente los dispositivos electrónicos (móvil, tableta, consola, televisión y ordenadore).
Armonizar la tecnología y el talento con la economía del bien común. Nos hará a todos asimilar los beneficios de la economía colaborativa.
El dinero ya no es lo que era. En la era colaborativa el dinero es confianza.
ABDALAHI SALAMA MACHNAN