ISC insta a una Conferencia Nacional para salir de la crisis

El Frente Polisario a medio siglo de su nacimiento: los desafíos del cambio.
Los Saharauis hemos tenido en el Frente Polisario un elemento clave de nuestros últimos 50 años de historia. Sobre la base de aquella joven e inexperta organización, surgida a finales de la presencia colonial española en nuestro país y en medio de acontecimientos regionales e internacionales complejos, se pudo construir la defensa frente a los invasores, librándose una guerra asimétrica, una resistencia sin precedentes ni comparación en el mundo. Al mismo tiempo se han ido componiendo estructuras e instituciones provisionales para atender las necesidades de la batalla diplomática y también de la población desplazada y exiliada en campos de refugiados. Medio siglo ha transcurrido desde entonces.
El mundo actual, sin embargo, es bien distinto del de 1975 y, después de cuatro décadas de resistencia y de sufrimientos, la sociedad saharaui vive una crisis política sin precedentes. Es el resultado no solo del largo exilio en condiciones supervivencia y de la evidente e injusta situación derivada de la desidia de la Comunidad Internacional en relación a la causa pendiente del ejercicio efectivo de su autodeterminación como pueblo. La pésima gestión, los abusos de autoridad y la poca transparencia en un sistema donde se confunden partido y Estado, han demostrado ser causa de muchos de los males y, en consecuencia, del descontento social reinante y de la escasa confianza y credibilidad de que goza hoy el liderazgo político. Hoy por hoy, el pueblo saharaui en su conjunto, reclama soluciones de fondo.
Los regímenes políticos de partido único han desaparecido casi totalmente del contexto internacional y las dictaduras que siguen existiendo tienen carácter residual y limitadas a países del tercer mundo, en general sojuzgados por tiranos sostenidos por intereses inconfesables.
La RASD fue una propuesta atrevida y de gran proyección. Sin duda, constituir un Estado en las condiciones en las que se encontraban los saharauis era un reto y se sacó adelante mejor de lo que cabía esperar; ha sido la base para el reconocimiento de la nación saharaui por multitud de países y la piedra angular de una acción diplomática que nos ha situado en el contexto internacional, generando dolores de cabeza y costes al enemigo que nunca podría haber imaginado.
La cara oscura es que la RASD, mas allá del discurso para el consumo externo, no ha supuesto la articulación de instituciones democráticas, una división de poderes que garantice un sistema representativo para la participación política de todos los saharauis, un sistema judicial que garantice el imperio de la ley y, por tanto, la seguridad jurídica de todos los ciudadanos, un Parlamento con plenos poderes legislativos y de control del gobierno y un poder ejecutivo con una legitimación democrática.
Basta acercarse a nuestros connacionales para darse cuenta de que hoy hay una crisis de confianza casi absoluta en nuestras instituciones que repercute en la pérdida de esperanza y de ilusión en el futuro. El tribalismo y, uno de sus hijos, la corrupción, se han implantado en nuestra sociedad, los derechos humanos no se han visto garantizados en la vida real, es más nuestro proceso de liberación arrastra aun su propia “leyenda negra”, que tarde o temprano habrá que asumir y corregir como es debido a través de un compromiso serio y verdadero con la Declaración Universal de Derechos Humanos.
El tribalismo es el veneno que ha frenado el desarrollo social allí donde se ha implantado y ha sido la vía nada inocente para la implantación de tiranías, para el expolio de los recursos y la provocación de guerras civiles que dieron lugar a Estados fallidos en países no tan lejanos.
El punto de partida para marginar al tribalismo y remediar la corrupción empieza por dotarse de instituciones democráticas, por la igualdad y la participación directa de los ciudadanos en la elección y el control de las instituciones y de los designados como miembros de las mismas.
La Constitución de la RASD, en otras palabras, necesita adaptarse para que sea homologable a la de otros países del entorno más avanzados y, sobre todo, ha de convertirse en una auténtica norma, aplicada en la práctica más allá de una mera credencial para uso externo.
Desde Iniciativa Saharaui por el Cambio (ISC) proponemos que de cara al próximo Congreso se inicie con celeridad y rigor un proceso para la revisión de la Constitución y dotarnos, de una vez, de una nueva República que sea un auténtico Estado Social y Democrático de Derecho. Igualmente se precisa modificar parte de los estatutos de la organización política para adaptarla a los nuevos tiempos y convertirla en un Movimiento amplio y plural, donde quepan y convivan distintas tendencias y corrientes de opinión en lugar de caudillismos y grupos de interés tribal.
Para que esto sea viable, ISC considera imprescindible que se democratice en primer lugar y con urgencia la forma de elegir y de designar a los delegados, no solo para el Congreso sino para cualquier otro órgano de los poderes político, legislativo y judicial en nuestra nación.
La legitimidad del Frente Polisario no puede basarse solo en hechos de gloria militares que pertenecen al pasado, ni mucho menos en la imposición o en el control de quienes detentan puestos políticos vitalicios o controlan la fuerza de las armas. Si el movimiento queremos que siga siendo el único representante legítimo de todos los saharauis, esa legitimidad no puede venir más que de la participación democrática de nuestro pueblo en las instituciones. Porque creemos en el derecho de los saharauis para decidir su futuro, y por eso exigimos a la sociedad internacional que se nos permita el ejercicio de la autodeterminación, no podemos aceptar que nuestra sociedad permanezca tutelada por una autoproclamada vanguardia o por quienes puedan considerarse herederos de privilegios ancestrales obsoletos e injustificables.
Proponemos con varios meses de antelación la celebración de una Conferencia o Asamblea con poderes constituyente. En ella deberá participar un número de delegados a determinar elegidos por distritos o circunscripciones más amplios: wilayas en proporción a la población de cada una, por los miembros de las fuerzas armadas, en proporción al número de sus miembros, por los saharauis de la diáspora, en proporción a los residentes en cada país, y, en la medida de lo posible, por los saharauis de los territorios ocupados y en las zonas liberadas, mediante sufragio universal. Para evitar fraudes electorales u otros métodos de manipulación de la voluntad popular ha de garantizarse la libre concurrencia de candidatos en cada distrito, la proporcionalidad de los electores sobre la base del lugar natural de residencia, la limpieza de las votaciones y escrutinios y ante todo la neutralidad de las administraciones e instituciones políticas, mediante un Decreto Presidencial que incluya las medidas adecuadas.
El primer paso hacia esta nueva etapa consiste en conformar una comisión especial cuya tarea se limitara a organizar y velar por la selección de los delegados a la Conferencia los cuales deben ser elegidos por sistema representativo (elección directa). Para ello se recomienda ampliar los distritos electorales para convertirlos en circunscripciones plurinominales (se elige a más de un delegado) sobre la base de la proporcionalidad poblacional.
1 circunscripción por cada Wilaya.
2 circunscripciones por el ejército.
1 circunscripción por la diáspora.
1 circunscripción por las zonas ocupadas.
1 circunscripción por las zonas liberadas.
El número de delegados por cada circunscripción o distrito electoral, obviamente, se determinará sobre la base de la proporción poblacional.
Algunas propuestas de reforma política y constitucional:
1. Crear una Comisión “Ad Hoc” o de la Verdad para evaluar el expediente de la violación de derechos humanos y poner en la base de nuestro ordenamiento la aplicación y protección escrupulosa de este Principio Universal que es la Carta de Derechos Humanos.
2. Democratización de las instituciones:
a. Ampliar y modernizar los estatutos del Movimiento para una mayor participación de los ciudadanos en la actividad política y en los órganos del poder.
b. Elección indirecta del Presidente por los delegados designados para el Congreso mediante el método anteriormente indicado y sin precondiciones para las candidaturas.
c. Limitar a dos (2) el máximo de mandatos de todo cargo electo, desde el Secretario General y el Presidente a los miembros del Consejo Nacional, pasando por los miembros del Secretariado y los Sec. Generales de las Organizaciones.
d. Elección de los parlamentarios a designar por circunscripciones plurinominales. Propiciar las candidaturas desde corrientes de opinión política y reprobar el recurso a las “componendas” tribales en los procesos electorales.
e. La constitución de un Parlamento con plenos poderes legislativos y de control del gobierno. Su Presidente debe ser elegido de entre sus propios miembros y no designado por el poder político. El Presidente pasaría automáticamente a formar parte del Secretariado Nacional y de su mesa permanente. Dotar al Parlamento de mecanismos legales para ratificar los nombramientos de los funcionarios del cuerpo diplomático.
f. Reactivar el Consejo Consultivo como cámara alta adscrita al Parlamento, con poderes para ratificar o rechazar proyectos le ley aprobados por el Consejo Nacional, ratificar decisiones importantes del Presidente en materia de firma de acuerdos de paz, declaración de guerra, convenios bilaterales para el nombramiento de Gobernadores y magistrados. También con competencias para juicios políticos a altos funcionarios y de representación en el exterior.
g. Crear un poder judicial independiente y con medios apropiados
3. Creación de un Poder moral:
a. Fiscalía anticorrupción.
b. Comité de Ética elegido en el Congreso.
c. Crear una Contraloria General o Tribunal de Cuentas, como organismo fiscalizador para velar por el buen uso de los recursos y bienes públicos.
4. Otras propuestas:
a. Modernizar el ejército saharaui a través de la regulación de rangos a partir de los años de servicio, méritos en combate y en servicio y formación académica.
b. Crear una institución para hacerse cargo de los hijos y familias de los Mártires y mutilados de guerra.
c. Crear una estructura de gestión en las zonas ocupadas con los miembros de la dirección política sobre el terreno.