Las balas suenan en el Sáhara Occidental

Allá en el año 1975 Marruecos y Mauritania invadieron al Sáhara Occidental; tras la retirada del colonialismo español, gracias a la lucha heroica del pueblo saharaui. Las tropas invasoras marroquíes destruyeron las ciudades y aldeas del país, ametrallaron a las manadas de camellos y rebaños de ovejas. Los helicópteros arrojaron bombas de napalm y fósforo blanco; prohibidas internacionalmente, asesinando todos los seres sobre la faz de la tierra. Una parte de los saharauis se quedaron atrapados en sus hogares, otros huyeron aterrorizados y desorientados hacia zonas seguras. En las localidades del este del Sáhara acamparon con sus jaimas, con la intención de volver pronto a sus casas, pero otra vez fueron bombardeados, muchos fallecieron, los que se salvaron emprendieron otro largo y penoso éxodo para establecerse en los camposantos de refugiados en tierra argelina.
Los guerrilleros saharauis iniciaron la lucha armada contra los dos ejércitos armados con la última tecnología militar de aquella época. En 1979 Mauritania derrotada, se retiró de la guerra, firmando un acuerdo de paz con los combatientes saharauis y reconociendo la República Saharaui.
La guerra con Marruecos duró 16 años, donde las tropas invasoras sufrieron grandes bajas, lo que llevó al rey de Marruecos a solicitar un plan de paz con el fin de celebrar un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. En el año 1991 el Frente Polisario y Marruecos, bajo los auspicios de la UNO, firmaron un plan de paz, que establecia la celebración de una consulta popular y el cese de fuego. Durante treinta años Marruecos se empeñó en poner obstáculos para ganar tiempo con el fin de continuar expeliendo los minerales del territorio, animando a más colonos a vivir en la región y pisoteando los derechos más elementales de los habitantes de las zonas ocupadas del Sáhara Occidental.
Ante tantos años de espera marcados por las maniobras marroquíes y la negligencia de la comunidad internacional, los saharauis decidieron organizar una manifestación liderada por la sociedad civil para exigir la organización del referéndum, bloqueando la brecha ilegal utilizada como una ruta entre Marruecos y Mauritania, donde circulan miles de camiones que transportan minerales robados del Sáhara.
Después de más de tres semanas de manifestaciones pacíficas, Marruecos violó el cese de fuego vigente, atacando a los manifestantes pacíficos, lo que llevó al ejército saharaui a declarar el fin de dicho convenio.
En estás dolorosas circunstancias se reinicio la guerra en todo el territorio saharaui.
En las ciudades ocupadas del Sáhara, los ciudadanos saharauis viven, en éstos momentos cruciales en un ambiente de terror. Las casas de los activistas de derechos humanos están cercadas por un fuerte dispositivo policial y las calles de todas las ciudades del Sáhara son tomadas por militares y fuerzas de seguridad vestidos de civil, con el fin de evitar cualquier manifestación de apoyo al Frente Polisario.
Los beduinos quedaron encerrados en zonas limitadas; el estado de guerra y el cierre de las fronteras de los países limítrofes no les permite la libre circulación en busca de pastos y agua a sus rebaños.
En los campamentos de refugiados en Tinduf, todos los hombres cogieron sus mochilas y se incorporaron a las filas del ejército guerrillero, los más ancianos rompieron a llorar, querían estar en el frente de batalla, pero sus años les impedían. Las mujeres derramaron lágrima temiendo por la vida de sus seres más queridos e incluso algunos infantes sollozaron demandando acompañar a los hombres a las zonas de guerra sin comprender el horror de dicho destino.
El campamento se quedó sumergido en un profundo silencio roto por la música patriótica y los discursos llenos de fervor revolucionario emitidos por la Radio Nacional Saharaui.
Esta vez, no nos engañarán- decía un abuelo a sus nietos- el fragor de los fusibles no cesará hasta la liberación total de todo el territorio saharaui y agregó sonriendo y abrazando a sus chiquillos – Ancha Alah, gracias a los sacrificios de nuestros heroicos guerrilleros, volverán vosotros a nuestro hogar en Bujador, disfrutarán de la brisa del océano atlántico y vivirán felices en un Sáhara libre, prospero y soberano.
Abdurrahaman Budda